Rugby

La historia del tercer tiempo

Actualmente sugieren hacer este tipo de convivencias en todos los deportes

¿Qué hace al rugby tan especial? Además de la disciplina y la constancia de los jugadores en el campo, se percibe como un juego de valores, en el que sobre todas las cosas está el respeto al rival.

Al finalizar un partido de esta disciplina, los contendientes en la cancha se reúnen en un tercer tiempo, convivencia en la que se liman asperezas del terreno de juego.

Se dice que esta tradición inició después a un complicado quinto partido contra Farm Collage, Fergus W. Flanagan, capitán de Mullighan School, invitó a Dermot O’Flaherty y a su equipo a festejar con una copa la amistad y lealtad por el juego.

Aunque se desconoce a ciencia cierta el origen del tercer tiempo, la idea siempre ha sido la misma: impulsar el juego limpio a través de la camaradería, ya que el enfrentamiento no termina en la cancha, sino en la reunión con los 30 jugadores y el cuerpo técnico.

Bien dice el dicho inglés: «el fútbol es un juego de caballeros jugado por bestias, el rugby es un juego de bestias jugado por caballeros».

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